14/03/2009

ÉXODO


Aquella mañana intuían que el día no iba a ser como los demás. Como cada vez que abrían los ojos, casi al unísono, se besaron, y en sus ojos confirmaron el miedo que les suponía hacer un viaje tan largo. El desayuno en silencio. Casi sin anunciarles nada alguien los cogió en volandas y se dieron cuenta de que comenzaba su aventura.

El viaje hasta La Habana fue, como habían imaginado tantas noches, largo y duro. A través del cristal del "camello", como allí se conoce a los viejos camiones reconvertidos en autobús, miraron por última vez los estridentes colores de las montañas, los campos de cultivo y los puestos de fruta que abordan a los viajeros. Respiraban, a pesar del fétido olor del transporte, a Cuba por última vez. Cada inspiración les llenaba el alma de emociones y entre entereza y disimulo reprimían las lágrimas que luchaban ferozmente por recorrer los rostros de nuestra pareja.

A pesar de que habían tenido tiempo de preparar el viaje, la imprevisibilidad del momento de la partida los pilló vestidos inadecuadamente. Era lo de menos. No les importaba desentonar por ir ataviados con ropa folcklórica. Al llegar al aeropuerto se enfrentaron con su mayor temor: esconderse para viajar durante 8 horas en la bodega hasta Madrid. Pese a que habían entrenado durante muchos meses el encierro, solo de pensar el momento de quedarse a oscuras y en un espacio reducido les disparaba la ansiedad.

Fue como un sueño. Al volver a ver la luz ya estaban en España, con las articulaciones bloqueadas y la respiración entrecortada, pero con los ojos abiertos como platos para vislumbrar un mundo nuevo lleno de esperanza y de futuro. Al cabo de pocas horas estaban ya en Murcia, lo que sería su nuevo hogar. Les acogieron con cariño y sorpresa y nunca imaginaron que en mi casa, con Rubén y Elvira, encontrarían un lugar en el que vivir. Y ahí siguen... desde hace cuatro años, presidiendo la leja de mi cuarto de baño, siendo testigos de mi desnudez, de mis malas noches y mis buenos días, de mis encantos, de mis complejos... de mis silencios ante el espejo.

NOTA: Con humor y cariño para Dago y Yane. Por su amistad. Gracias.

1 han comentado ya:

JuanRa Diablo dijo...

¡Qué sorpresa conocer a los embajadores de Cuba en Murcia!