Cuentan por ahí que existe un síndrome llamado "del nido", que padecen las madres y padres que esperan un hijo, durante las últimas semanas del embarazo. Al igual que los pájaros preparan con cuidado el nido de sus futuras crías, nosotros, Elvira y yo, hemos pasado por una semana intensa de acondicionamiento del nido de Cecilia. Entre otras cosas, ha habido que pintar la habitación, colocar papel en algún muro, y sobre todo la parafernalia de Ikea: toma medidas, cógete el coche, recórrete el mundo sueco, elige, toma nota, baja al almacén, paga, carga en el coche, descarga en casa, abre cajas, vuélvete loco, monta y coloca. Lo más gratificante es ir colocando las ropas ya en su sitio.
Ahora, no puedo evitar entrar en la habitación, ya acondicionada, y mirar a la cuna, e imaginarme que hay un bicho de medio metro durmiendo plácidamente. Y es que, a pesar de estar cada día horas y horas a apenas medio metro de ella, de oír sus latidos y de notar sus patadas, estoy deseando conocerla personalmente.
Ahora, no puedo evitar entrar en la habitación, ya acondicionada, y mirar a la cuna, e imaginarme que hay un bicho de medio metro durmiendo plácidamente. Y es que, a pesar de estar cada día horas y horas a apenas medio metro de ella, de oír sus latidos y de notar sus patadas, estoy deseando conocerla personalmente.




2 han comentado ya:
Tengo una amiga que dio a luz hace poco y al mes antes, estaba como loca limpiando toda la casa. Y nos dio por reír, porque la gata de su tía dos días antes de dar a luz ya estaba preparando el "nido". A veces los seres humanos y los animales no somos tan distintos.
Enhorabuena con adelanto.
Bueno, eso de limpiar compulsivamente aun no ha llegado, pero todo llegará... De momento nos obsesionaba sólo que los muebles estuvieran listos...
Publicar un comentario en la entrada