18/01/2009

EL RUBY QUE SUSURRABA A LOS CABALLOS



Poder disfrutar de caballos salvajes, no domados ni montados, es un auténtico lujo. Un placer poder mirarles directamente a los ojos y acariciarlos. Sobre todo comprobar como su nobleza les hace tener en nosotros toda la confianza posible.



2 han comentado ya:

Mercator dijo...

Hay que ver cómo vive el señor marqués!!!
Estas fotos me recuerdan a los reportajes que hace el HOLA en las fincas de los famosos..

Radúl dijo...

No es su nobleza lo que les atrae a nosotros Rubén, sino su desconocimiento.