
Hoy vengo dispuesto a desenterrar el hacha de guerra que tenía debajo de la cama en mi caja de cartón para empezar a cagarme en lo clarkgable. Llevo ya varios días queriendo hablar en esta, vuestra casa, de un tipo de personas que me tocan profundamente los cojones. Los perroflautas.

La FRIKIPEDIA ofrece las ocho normas básicas del perroflauta:
1-Te encanta la naturaleza y todo lo que en ella vive, desde los cervatillos hasta los piojos de las ratas, así que hay que protegerlos a todos y procurar que vivan en armonía. de aquí que las chicas se pinten rollo 'ninfas', porque todos estos seres mágicos nos encantan también, así que nos haremos con una cachimba en forma de hadita golfona, bien pechugona.
2-La mierda y la suciedad dan caché en este submundo, así que la cuidaremos y conservaremos como si fuera oro.
3-La cultura y la política son los dos temas que más nos preocupan en este mundo, aunque sin duda no tenemos ni idea de ninguna de los dos. no importa. como nuestros amigos también son perroflautas nadie tendrá ni idea de nada. perfecto.
4-Los festivales y conciertos deberían ser gratis, así que, por qué pagar? no existe ninguna valla suficientemente alta o espinosa para alejarnos de este tipo de eventos, así que la saltaremos como sea y mostraremos orgullosos las heridas de guerra que no nos curaremos jamás.
5-Las cariocas, las mazas, tragar fuego, hacer teatro en la calle y los diavolos se consideran un trabajo remunerado.
6-Sabemos tocar cualquier instrumento, desde la flauta (con la que solo sé tocar 'titanic', pero bueno) hasta los timbales, que aporrearemos en cualquier parte dando claras muestras de encontrarnos rozando el nirvana.
7-La droga (la que sea) y la cerveza son nuestro único sustento. si no, os habéis fijado en que no hay perroflautas gordos? para los muy iniciados recomiendo el cervino, una mezcla de cerveza del lidl y tintorro fighter hacendado.
8-El perro: nuestro mejor amigo. siempre estará sucio y medio muerto de hambre, y vivirá constantemente con sólo 1/4 de litro de sangre porque lo demás se lo quitan las garrapatas, pero es nuestro mejor aliado de correrías nocturnas. nunca comerá, ni visitará al veterinario, y nos aseguraremos de que si pudiera hablar lo primero que diría sería 'mátame', así tendremos la perfecta y feliz mascota perroflauta. la especie es lo de menos, pero a ser posible nos decantaremos por un perro grande, para poder putearlo más metiéndolo a vivir en nuestra tienda de campaña de dos personas.pero le queremos taaanto....!!

Mi animadversión por ellos comenzó hará unos 6 años, pero se radicalizó el pasado año en una tarde cualquiera. Un buen día salía yo de trabajar sobre las 6 de la tarde. Tenía el tiempo justo para ir al Mercadona a comprar mis hacendados, bosques verdes y delipluses, y rápidamente volver de nuevo al trabajo hasta bien entrada la madrugada. Ese día yo me había levantado a las 7 y media de la mañana, como todas esas mañanas. Había sido un día duro, de no parar, de comer mal y tarde y de sufrir un nivel de stress cercano al de Indiana Jones cuando en el templo maldito consigue las llaves del carcelero, y se le acercan cientos de niños hindúes llenos de mierda, vestidos con un pañal y un turbante, pidiéndole que les abriera los grilletes. Resumiendo, un día chungo. Cuando, tras muchas vueltas tratando de aparcar, llegué al Mercadona se dirigió a mi un muchacho que "yacía" en el suelo. Paso a describirlo: Tendría mi misma edad, unos 30 años. Barba de 3 ó 4 días, pelo corto, pulseras, un perro que no era de marca, y una presencia física suficiente como para hacer la mili (yo no la tengo). Se dirigió a mi, como he dicho, y desde el suelo, con estas bellas palabras:
-Tío... ¿tienes un euro?
Os podéis imaginar todo lo que pasó por mi cabeza en décimas de segundo, ¿no?, pués no, no lo creo, porque lo que pasó por mi cabeza fue buscarle la cojera, o la muleta, o el bastón, o incluso el cartón de vino. Pero no, no había nada de eso, en su lugar había un muchacho con dos brazos, dos piernas, imagino que una polla, y un perro lleno de mierda. Ahora sí que podéis imaginar lo que pasó por mi cabeza...

Pues desde entonces mi relación con ellos se ha visto empeorada por culpa, entre otros del célebre "un duro pa un huevo duro", "un durillo pa un ladrillo" de la calle Trapería, y últimamente por 3 amigas que he tenido la "gran suerte" de que estudian donde estudio yo... y encuentran divertido, estético y discreto colocarse unos cascabeles colgando del pelo o del cinturón. Vamos a ver... perla, ¿Por qué tengo que enterarme cada vez que entras, sales, o simplemente te mueves? No te miro, ni te voy a mirar, no porque no estés buena (que va a ser que no), que a lo mejor lo estás, sino porque no voy a darte el gusto de mirarte cuando se mueve el cascabel de los cojones. Cojones ya! Ya que estás ponte a tocar los timbales, fumando porros, descalza, y tráete a tu pandilla de "abogados" y "notarios" a que nos enseñen a sus pulgosos perros, mientras gritáis que "Murcia no se vende" y cosas de esas... Uf, qué asco.